Mi paleta es restringida para dar fuerza a la figura, favoreciendo así una atmósfera monocroma. El uso del claroscuro es fundamental para dirigir la mirada del espectador. La fuente de luz crea un degradado de sombras suaves que esculpen el rostro y el torso de la figura humana. La piel, pintadas con pinceladas suaves y de luz pura, ocultan sutiles puntos de anclaje visual que rompen la oscuridad y aportan elegancia a la composición. Cuando introduzco color lo uso para acumular un punto focal o un acento de fuerza. La luz es la protagonista técnica de la pintura. Utilizo una iluminación muy dirigida y focalizada para:
- Modelar la figura: Las sombras y los brillos no sólo definen la anatomía, sino que le dan un carácter escultórico a los cuerpos.
- Generar atmósfera: Con la luz que emerge de dentro de la oscuridad intento crear un sentido de misterio a la obra.
La oposición de luz y sombra es, en algunos casos, casi violenta, intentando crear un impacto visual, provocando una dualidad: el lado de la luz y el lado de la sombra. La técnica siempre es en óleo sobre lienzo, con las primeras capas realizadas en ocasiones en acrílico. En cuanto a la textura es, en la mayoría de las obras, visible en el fondo con pinceladas más gruesas, contrastando así con la suavidad y el detalle del rostro. La postura de la modelo puede sugerir humildad, expectación a un momento de iluminación. A pesar de la oscuridad se rompe la barrera y establece una conexión íntima con el espectador. Es una mirada que cuestiona y desafía.
Si tuviera que buscar el hilo invisible de mi trabajo, diría que pinto aquello que permanece cuando el ruido del mundo se apaga. Vuelvo una y otra vez al cuerpo humano, a la geografía de su piel, a la tensión de los silencios entre la fuerza y la vulnerabilidad.Para mi la pintura figurativa no busca imitar la realidad, sino un lenguaje para indagar en el Arte. A través del óleo y las veladuras, busco que la luz revele lo que hay debajo. Cada pieza es una exploración de la luz, el volumen y la pausa, buscando detener el instante para ofrecer al espectador un espacio de contemplación. Existe la tendencia a arrastrar la figura humana hacia el terreno exclusivo del erotismo, a colgarle conceptos rápidos, pero hay matices sutíles, lo mio no es erotismo, es sensualidad, no busco la provocación del deseo, sino la vibración de la sensualidad. Mis pinceladas no pretenden excitar la vista, no buscan provocación. Un espacio donde la luz esculpe la emoción para que el espectador no solo mire , sino que sienta.
Estoy lejos de buscar etiquetas o reconocimientos personales. Mi mayor aspiración no está en la firma, está en el lienzo, es mucho más silenciosa, y al mismo tiempo más exigente. Necesito que mis cuadros respiren con voz propia, que hablen por sí solos, que al detenerse ante ellos, la luz y la materia susurren mucho antes de leer el nombre. Deseo encender en cada persona el valor de su propia luz, porque la luz en mis obras no es más que un espejo que nos devuelve el reflejo, y avivar la certeza de que aquello que se sueña es posible. Quiero inspirar a otros a reconocer su propio tesoro, a defender con corage su verdad. En definitiva busco encender esa chispa de identidad, recordando que tu voz y tu esencia son irreemplazables en este mundo.